Dice Cirlot, que este símbolo presenta una significación dual (¿cómo la dualidad de los animales del tapiz…?). Como perteneciente a la Luna, concierne al mundo de las fronteras cambiantes, a lo fenoménico, al principio pasivo y femenino, a lo acuático. Sin embargo, aunque con frecuencia en tal caso aparece asociado a una estrella, surge en los emblemas occidentales de la Edad Media como figuración simbólica del paraíso.
* ‘The Lost Languaje of Simbolism’. Harold Bayley. Londres, 1952


